lunes, 15 de febrero de 2016

Experiencia: cada vivencia en única

Soy Andreina Velasquez, esposa, madre e instructora de yoga. Mi primer hijo fue un milagro. Nos llegó después de casi 6 años de buscarlo intensamente y justo cuando mi esposo y yo nos habíamos rendido. Parece mentira que hoy disfrutamos la maravilla de tener dos hombrecitos con nosotros.

Como mi primer bebé fue tan deseado, tan esperado y tan especial, para mí no dar de lactar no era una opción. Tenía la convicción de que si ya se me había dado la oportunidad de ser mamá no podía vivir la experiencia de la maternidad a medias. Quería hacerlo y vivirlo todo, y quería hacerlo bien. En ciertos momentos fui un poco "aprehensiva" y talvez me fui un poco al extremo por ratos, pero fue siempre fruto del amor y la gratitud.

La lactancia con Fabi no fue fácil al principio. Poca leche, un bebe dormilón y bastante sensible, un viaje de 11 días a sus cuatro meses, luego un proceso de re-lactancia, pero llegué hasta los 8,5 meses. Un proceso muy natural. A los nueve meses me entere que estaba encinta otra vez.

Estaba feliz, fue toda una sorpresa y de las más lindas que he tenido. Así llego Sebastián, el segundo. Con Sebas fue muy diferente. Mi propósito ya no era conseguirlo todo sino más bien lograr un balance. Esta vez mi bebé tenia reflujo, me dio una mastitis muy fuerte, y a los 3 meses decidí dejar la lactancia. Digo "decidí" porque tenía claro que podía pelearla más, pero aunque me costó, porque me creo tanto en la lactancia, lo hice así porque sentí que era lo mejor para mi familia en ese momento. Después de dos experiencias distintas hoy tengo el recuerdo de la lactancia como algo maravilloso, tanto para la mamá como para el bebe. Donde damos todo lo que tenemos pero que a su vez recibimos muchísimo a cambio. Cada mujer es distinta, cada cuerpo y cada embarazo es único. No hay número de meses ni de onzas correctas. Dar tu 100% y con amor es lo cuenta, nada más.


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